¿Me estas buscando?
Cuando acabo la clase de filosofía teníamos que ir al gimnasio a la clase de educación física y decidí que era el momento adecuado para hablar con Jeremy.
Cuando él salió de clase le seguí hasta que se dio cuenta y se paró a esperarme. Cuando vi sus ojos mis ojos se llenaron de lagrimas y le abrace con fuerza cuando el resto de la clase ya estaba lejos.
-Ya sé quién eres pero no se por qué.
-Mi dulce niña. Ya entenderás poco a poco porque estoy aquí igual que has descubierto quien soy en realidad.
-¿Has vuelto para quedarte para siempre con migo?
-Por desgracia no. He vuelto para ayudarte.
-¿Para ayudarme a qué?
-No puedo decírtelo. Solo puedo decirte que siempre te busco por todos sitios con mi mente para saber donde estas y como estas.
Muchas más lágrimas golpearon mi cara y se deslizaban por mi barbilla hasta mojar mi camiseta o la de él. No podía creer lo que estaba pasando. Después de tanta alegría estoy empezando a tener miedo…
Me solté de él y le mire a los ojos mientras cada vez lloraba más.
-No entiendo nada y tengo miedo. ¿Qué tengo que hacer para que te quedes para siempre?
-No puedes hacer nada porque no puedo.
-Tengo que hablar con Susan.
Cuando ya estaba casi corriendo para alcanzarla y que me consolara él me agarro del brazo.
-No puedes decirle nada a Susan, Alex.
-¿Por qué?
-¿No has notado a tu estomago?
-Sí, y vomite en tu nueva casa y todo.
-Pues cada vez que quieras decir algo primero escucha a tu estomago y a tu cabeza y sabrás que puedes decir y a quien.
-Vale.
Me dio un pañuelo con el que seque mis lágrimas y nos fuimos a clase para no llegar tarde. Sea lo que sea lo que tengo que descubrir no lo hare para poderle tener para siempre a mi lado. No podría soportar perderle otra vez. No podría perder otra vez a León aun que estuviera en el cuerpo de un personaje de mis sueños. Era él. Lo notaba en su mirada, en su forma de ser, de hablar, en sus gestos, en todo el en general. Ahora que estaba otra vez aquí necesitaba tenerle el mayor tiempo posible. No puedo perderle otra vez. No me lo permitiré.
Me agarre a su brazo.
-No permitiré que te vayas otra vez.
-Nunca me he ido todavía Alex.
Esta última frase me dejo alucinada. Con los ojos abiertos como platos. Él me agarro de la mano y tiro de ella para que le siguiera y fuimos a nuestra clase donde entramos agarrados sin darnos cuenta y ya toda la clase empezó a cuchichear. No me importaba la gente en estos momentos solo me importaba él. Ya no sabía cómo llamarle. ¿León o Jeremy? Se lo preguntaría. En mi cabeza es él y ya está.
Me pase toda la clase pensando en todo lo que estaba pasando en tan poco tiempo. No sabía que pensar y si es que todo era real o era que estaba teniendo un sueño muy largo, para después despertarme otra vez en mi habitación con la cara llena de lagrimas y sudor por todo mi cuerpo.
Esto no es un sueño.
Di un salto al oír su voz. Pero si está al otro lado de la clase como puedo haber oído su voz.
Me estas escuchando en tu cabeza. Ahora que sabes quién soy se ha abierto nuestra telecomunicación.
No sabía que decir ni como. No sé cómo hablar por la cabeza.
En vez de decirlo por la boca piénsalo tal cual quieres que yo oiga lo que sea y así lo escuchare. Si no lo consigues acabare escuchando todos tus pensamientos.
¿Entonces si te “hablo” por la cabeza solo escucharas lo que te digo y si no todo lo que haya en mi cabeza?
Exacto. Si me hablas de esta forma mi cerebro se acostumbrara a oírte solo así y no podrá captar nada más que lo que me quieras decir.
Esto es muy raro.
Ahora me da miedo pensar. ¿Y si esta escuchando ahora mismo lo que estoy pensando?
¿Qué te da miedo?
¿No has escuchado todo lo que he pensado?
Solo que ahora te da miedo algo.
Entonces esto funciona.
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